Una Buseta (autobús) llamada Venezuela


Venezuela era un país en vías de desarrollo con muchos recursos naturales, hasta que el 06 de diciembre de 1998, se realizan las elecciones presidenciales que gano el golpista Hugo Chávez.

El 02 de febrero de 1999, Hugo Chávez asume el poder.

El 25 de abril de ese año se celebra un Referéndum solicitado por Chávez. El 92% de los que sufragaron estuvieron de acuerdo en convocar una Asamblea Constituyente.

El 25 de julio del mismo año, se elige la Asamblea Nacional Constituyente, que la gana el Polo Patriótico con 121 escaños y solo 7 obtuvo la oposición. Allí nace la República Bolivariana de Venezuela y muere la República de Venezuela.

En julio del 2000 se realizan elecciones para relegitimar los poderes del estado: Chávez gano con el 59.76% de los votos. En ese momento, el país pujante en vías de desarrollo deja de serlo y se convierte en esa buseta que da un giro de 180º, atropella todo lo que encuentra a su paso (expropia la propiedad privada, se apodera de todos los poderes existentes del estado, crea nuevos ministerios, crea organizaciones populares a las cuales seduce con el populismo barato, etc.)

Todos conocemos esa historia y quienes son los verdaderos culpables de tan devastadora crisis (¡si la conciencia hablara o emitiera luces!).

Mientras Chávez tuvo el control de esa buseta, mientras el dinero fluía a manos llenas producto de las rentas del petróleo, ejecuto su plan, involucro a los militares en el gobierno, se compró conciencias y apoyos, tanto dentro como fuera del país, el populismo estaba en su apogeo, todo se subvencionaba y se daba una imagen de prosperidad –muchos gritaban asi se gobierna y celebraban las locuras del comandante eterno-, la corrupción estaba en su máxima expresión, Chávez era considerado figura más preponderante del siglo XXI.

Pero, no todo lo brilla es oro, no hay carnaval, ni mal que dure para siempre y al final de tanta parafernalia o de toda borrachera, te llega la resaca.

Se habían festinado todas las arcas del estado, se habían robado, saqueado y acabado los recursos del país, el sistema rentista estaba agotándose por inercia propia y por lo mal llevado por quienes tenían la responsabilidad de conducirla. Chávez también se fue acabando, hasta que sus protectores lo llevaron a la isla, disque para tratarlo y curarlo, pero lo devolvieron en un ataúd, donde incluso adjuntaron una réplica de cera, para resguardar al eterno (que de eterno no tuvo nada, ahí están sus restos quizás podridos como los de cualquier mortal).

La conducción, el timón de la buseta cayó en manos del “elegido”, el nuevo chofer tenia responsabilidad de reconducir la buseta a nuevos rumbos, pero hizo todo lo contrario a lo que la lógica y el sentido común lo indicaba, continuo el desbarranco, continuo la fiesta, se malgastaban y seguía festinándose los pocos dólares que ingresaban, donde quería se detenía, infringía el reglamento y se metía su rumba (porque eso no podemos negarlo, al barrigón le gusta el baile, el miche(trago), la buena comida -difícil de llenar ese tonel- y los viajes, cada vez que puede lo demuestra). Y asi entre rumba y paradas, la buseta sigue cuesta abajo.

Se acabaron los centavos, ahora se ve obligado a radicalizar la Robolución, el TSJ, el CNE, las botas rojas, los colectivos y milicianos a la orden del régimen, ahora tienen que hacer lo que la patria exige y eso implica desconocer, burlarse de la constitución; cargarse la AN –el último resquicio de democracia existente-, pelearse con todo aquel divergente que  no acepte sus políticas e ideologías, expulsar y vetar medios de comunicación (CNN, periodistas de otros países lo han vivido), acusarlos de injerencista, invadir las riberas del rio del país vecino, desacreditar y atacar a la OEA con todos los agravios que su dulce lenguaje genera (boquita de caramelo o lengua venenosa, elija usted el epíteto).

Mientras se roba el show, hace sus pataletas, el país sigue en caída libre, el timón bajo sus riendas es una amenaza, los frenos ya no le funcionan, el hambre asola todo el país y la desnutrición crece. Este régimen sigue inventando guerras imaginarias, ahora las panaderías están en el ojo de la tormenta, solo apela a los CLAP un programa excluyente que no funciona y que vende sus productos a sus fieles arrastrados cada 2-3 o 4 meses o cuando algún país le hace un donativo –México, lo negocian como si ellos lo hubieran comprado-; al carnet de la patria –que no sé para qué coño sirve o que resuelve-, porque igual no consigues alimentos, ni medicamentos con su presentación, ni evita que los malandros te roben o asesinen.

Ahora después de mostrar al mundo su tradicional comportamiento –insultos e improperios– en la sesión de la OEA donde se discutía la salida a la crisis del país – amenaza con tomar acciones-, muestra su rabieta porque nadie de su régimen dio autorización para que injerencien en Venezuela –pero no revela quien les dio autorización y derecho para apropiarse y tomar decisiones como si el país les perteneciera solo a sus dirigentes, enchufados y arrastrados, SECUESTRANDO A TODOS SU HABITANTES-; no conforme con eso, como en un arrebato y desafío de poder, ahora desconocen, anulan, borran, mediante un dictamen del TSJ deciden asumir las competencias de la AN (se autoproclaman diputados). Un auténtico golpe de estado, a la endeble democracia que aparentaban respetar, desconociendo la Constitución que ellos mismos aprobaron, desconociendo un poder elegido por el voto universal y por ende irremplazable.

El busetero, ha llevado su transporte (Venezuela) al borde del precipicio, ya para nadie queda duda que en Venezuela no se respeta ley alguna, las tiene secuestrada y en último arranque de humildad, dice que hay que cambiar de sistema rentista y viejo –ese sistema fracasado, creado y aplicado por ellos– pide que todos los que tengan sus dólares fuera las traigan al país para hacer la patria potencia, que garantiza respetar ese dinero; pide ayuda a la ONU para paliar el grave problema de sanidad y desabastecimientos de medicamentos, después de negar reiteradamente que existiera tal crisis.

El mismo chofer irresponsable que ha conducido el país al barranco, al precipicio, a la quiebra institucional y económica, quiere seguir aferrado al timón.

Pregunto:

¿Le darías el timón para que siga conduciendo tu vida y tu futuro, o prefieres encontrar otro conductor?

Solo tú tienes la respuesta y la acción correspondiente, sino simplemente reza tus oraciones y deja bien claro tu testamento.

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