Hospital Bolivariano


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Es triste, lamentable, preocupante, no sé qué otros calificativos debo agregar, estoy seguro que si me lo cuentan, no lo creo o pondría en duda una aseveración de esa magnitud.

El estado del Hospital Luis Razetti de Barinas, es deplorable, no solo estructuralmente sino físicamente, una sensación de abandono, donde incluso no existe un registro de los pacientes que ingresan; preguntas por un paciente y no saben darte razón alguna, tienes tú mismo que emprender la odisea de navegar en esa turbulencia sanitaria y realizar tu propia búsqueda; los pabellones parecen más un mercadillo de barrio, que una sala de hospital,  pacientes unos sobre otros, los pasillos oscuros están ocupados por camas y familiares en los suelos, que se funden en ese drama de tener que permanecer en ese lugar.

Camas sin sabanas, sin privacidad alguna, colchones en pésimo estado, que ni siquiera son adecuados para recibir paciente alguno (son espuma recubierta con un pedazo de tela simple, sin cubierta sintética o cuero para poder hacerle la correspondiente asepsia y evitar un posible contagio entre pacientes), pacientes desnudos o semidesnudos, hacinados, abandonados a su suerte, mezclados unos con otros (delincuentes baleados con enfermos crónicos) sin criterio profesional alguno; y lo más terrífico, el mosquerío y el hedor nauseabundo, que inunda todo los ambientes de dicho hospital; aún tengo impregnado en mi nariz esa fetidez percibida, que no logro eliminar, ni quitar de  mi mente. No soy exagerado, detesto ese aspecto en la gente, pero debo decirles que hasta dolor de cabeza sentí.

Con solo ver los exteriores uno comienza a darse una idea del estado calamitoso de ese hospital, pero no imagina encontrarse con ese lamentable/pésimo espectáculo (ahora entiendo la cantidad de decesos por contaminación existente en los hospitales del país) pisos a oscuras, suciedad; incluso el supuesto GNB que cuida la puerta de acceso al hospital, no es tal, es un simple personaje perteneciente a alguna UBCH o colectivo del pueblo (confesión propia), a quien disfrazan, pero no pertenece a la institución del estado, solo está ahí, para ganarse la vida de esa manera. Por ahí pulula uno que otro GNB armado en previsión de algún ataque, de cuando llega algún malandro herido y se genera una revuelta ya sea para que sea atendido o para rematar al indeseable sujeto.

Un aciago domingo que removió mis intestinos y sesos, deseando ayudar en lo que se pueda para que ese amigo que fui a visitar, se recupere lo más pronto posible y deje ese infierno llamado hospital.

Disculpen barineses, pero hay cosas que no se pueden callar.

Barinas 14 agosto 2016.

 

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