COMO COMBATIR LA TELE BASURA


Telemach

Todos los entendidos, saben que no se pueden prohibir programas de contenido vació, denominados programas basura. Hacerlo es ir contra un precepto consagrado en la constitución, porque atenta contra la libertad de expresión. Pero si puede regularse, por ello se le determino un horario a esos programas, donde su consumo sea por gente que realmente desee alimentarse de ello, bajo sus propias responsabilidades.

Eso es lo que se persigue hoy en día, con esas marchas y concentraciones de un grupo de manifestantes. Así lo entiendo yo, quienes pretenden prohibirlo o erradicarlo, creo están equivocados. Cada ser humano debe asumir sus propias responsabilidades, si desean consumir este tipo de enlatados es responsabilidad exclusivamente suya. Los que estamos en contra simplemente debemos dejar consumirla. Asimismo debemos evitar que nuestros hijos se contaminen de ellos, esa también es nuestra responsabilidad.

La responsabilidad que le compete a un estado responsable es su regulación y cumplimiento del horario diseñado, y la de los medios de comunicación acatarla.

Hay otra forma ingeniosa y responsable también para competir con esos contenidos, se dice siempre que lo bueno debemos de copiar y ajustar a nuestra realidad e idiosincrasia, pues en la década de los 70 había un programa de entretenimiento Alemán, muy ingenioso, donde se ponía en evidencia la creatividad e ingenio, conocimiento entre los participantes, pero lo más interesante no era solo ver  un grupo de personas tratando de vencer al otro, sino el premio que se destinaba al pueblo ganador, el monto ganado debía destinarse en alguna obra que beneficie a la comunidad entera.

No solo ese era su finalidad, sino también generar el turismo interno, ya que quienes participaban eran un grupo de personas que representaban a su poblado y competían en iguales condiciones contra otro poblado. El pueblo local se beneficiaba económicamente, porque recibía turismo y consumo interno, sumando a ello la integración y fraternidad entre sus gentes.

Lo llamativo era también el vestuario, la escenografía, puesta en escena y en ambientes naturales.

Ese programa se llamaba TELEMACH y lo producía una empresa privada Transtel-Cologne.

Porque no hacer programas con este formato, porque no invitar a creativos y capital privado a que participen en crear cultura, conciencia y confraternidad.

Solo en nuestra mente y aceptación de sentido común esta el verdadero cambio.

Pablo Pueblo.

07/03/15

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